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Consejo Andaluz de Graduados sociales

El Consejo Andaluz de Graduados Sociales reclama reforzar la prevención de los riesgos psicosociales y la atención a la salud mental en el ámbito laboral

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, la corporación profesional advierte de las consecuencias del estrés y la sobrecarga de trabajo para trabajadores, empresarios y profesionales, y reclama una mayor implicación de las administraciones públicas y las organizaciones empresariales

El Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Graduados Sociales ha hecho un llamamiento a las administraciones públicas, las empresas y los agentes sociales para situar la salud mental y el bienestar emocional entre las prioridades de las políticas laborales y de prevención de riesgos profesionales. Coincidiendo con la celebración, hoy 10 de octubre, del Día Mundial de la Salud Mental, la institución considera necesario avanzar hacia una mayor sensibilización sobre los riesgos psicosociales y promover medidas eficaces que contribuyan a mejorar las condiciones de trabajo.

La corporación profesional recuerda que la salud mental constituye uno de los grandes desafíos actuales del mercado laboral, con consecuencias tanto para la calidad de vida de las personas como para la productividad, el absentismo y la sostenibilidad de las organizaciones.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se pierden en el mundo alrededor de 12.000 millones de jornadas laborales como consecuencia de la depresión y la ansiedad, con un coste estimado de un billón de dólares en productividad. Unas cifras que ponen de manifiesto la dimensión de un problema que requiere respuestas preventivas, coordinadas y sostenidas en el tiempo.

Desde el Consejo Andaluz se insiste en que la prevención de los riesgos psicosociales debe formar parte de la gestión ordinaria de las empresas, prestando especial atención a factores como la sobrecarga de trabajo, las jornadas prolongadas, la falta de desconexión digital, la incertidumbre profesional y las dificultades para conciliar la vida personal y laboral.

Una realidad que también afecta a empresarios, autónomos y profesionales

El Consejo advierte de que los problemas relacionados con el estrés laboral y el agotamiento emocional no afectan exclusivamente a los trabajadores por cuenta ajena, sino que también alcanzan a quienes asumen responsabilidades empresariales y desarrollan actividades profesionales por cuenta propia.

En este sentido, la institución llama especialmente la atención sobre la situación de los pequeños y medianos empresarios y los trabajadores autónomos, que deben afrontar diariamente importantes responsabilidades económicas, laborales y organizativas, a las que se suman una creciente complejidad normativa y numerosas obligaciones administrativas.

Esta acumulación de exigencias, unida a las dificultades para desconectar de la actividad profesional, puede generar situaciones de estrés prolongado y afectar al bienestar personal de quienes sostienen buena parte del tejido productivo andaluz.

Los propios graduados sociales tampoco son ajenos a esta realidad. Como profesionales especializados en las relaciones laborales, los recursos humanos y la Seguridad Social, desarrollan su actividad en un entorno caracterizado por continuos cambios normativos, plazos exigentes, una elevada responsabilidad profesional y la necesidad de ofrecer respuestas inmediatas a empresas y trabajadores.

La complejidad de los procedimientos administrativos, la incertidumbre en la interpretación y aplicación de determinadas disposiciones legales y la creciente carga de gestión que soportan los despachos profesionales constituyen factores que pueden incrementar la presión laboral y emocional sobre este colectivo.

Por ello, el Consejo Andaluz considera imprescindible extender la cultura de la prevención y el autocuidado también al ejercicio de las profesiones vinculadas al asesoramiento laboral y jurídico.

Prevención, formación y compromiso colectivo

La institución defiende la necesidad de impulsar medidas concretas que permitan identificar y prevenir los riesgos psicosociales, fomentar entornos de trabajo saludables y facilitar el acceso a recursos de apoyo y orientación cuando resulten necesarios.

Asimismo, considera especialmente importante promover la formación en gestión del estrés, organización del trabajo, liderazgo saludable y resolución de conflictos, tanto entre los responsables de las empresas como entre los profesionales que intervienen en la gestión de las relaciones laborales.

«Cuidar la salud mental no puede considerarse una cuestión secundaria ni una responsabilidad exclusivamente individual. Es necesario que las organizaciones incorporen el bienestar emocional a su cultura preventiva y que los profesionales dispongan de condiciones adecuadas para desarrollar su trabajo con seguridad, equilibrio y dignidad», señalan desde el Consejo Andaluz.

Finalmente, el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Graduados Sociales reitera su compromiso con la promoción de unas relaciones laborales más saludables y equilibradas, y recuerda que la protección de la salud mental debe entenderse como una responsabilidad compartida entre administraciones, empresas, trabajadores y profesionales.

«Una sociedad que aspira a mejorar la calidad del empleo y la competitividad de sus empresas debe prestar también atención a la salud emocional de las personas que trabajan, emprenden y asumen responsabilidades profesionales. Prevenir el desgaste y cuidar a las personas es también una forma de fortalecer nuestro tejido productivo», concluye la institución.

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